miércoles, 5 de junio de 2013

Ya que no estás, ¿Con qué llenamos tu vacío?



Ahora no estás, se han ido los pensamientos que te acompañaban en mi cabeza, los deseos de tenerte en cada instante que eran sinceros se han desvanecido con el viento, se ha desvanecido también la noche aquella en la que tiernamente te acepte en mi realidad. Hay un espacio frente a mi, el espacio donde estaba tu forma, y ahora puedo ver al frente y profundizar un poco, puedo ver entre las rendijas de mi realidad rehecha cosas que antes no veía. Que tu tapabas.

Se ha livianado mi corazón del peso de un sentimiento no reciproco, vuelve la luz. Las ideas retornan en nuevas direcciones, la nueva fe se abre puertas a un futuro mejor, y mi realidad, la única que vale la pena para mí, se desborda para eliminar cualquier rastro que otro se haya inventado en mi vida.

 Aparentemente nada ha cambiado, sigo acá en el mismo sitio, las cosas se mantienen inmóviles y las personas de a diario siguen siendo las mismas. Pero los puntos tienden a unirse con hilos invisibles, enhebrados por la fe y la esperanza. Así que esto va a cambiar.

Tranquilo, en las noches se escucha un poco desentonado un oooom, y empiezo a encontrarme contento con lo que soy, con mi fuerza  y mi magia retornando de donde se había quedado alguna vez.

No estás y tengo esos otros lugares que no veía cuando tu estabas, nuevos pensamientos y el corazón late nuevamente a ritmo de tambor de guerra, y tengo una alegría que es como un caballo recién domado, queriendo correr y ser libre, pero debo ser un jinete prudente.

Te has ido y me he quedado para aprender, para hacer aventuras nuevas y para encontrar todo lo valioso que hay dentro.


Tavo.

2 comentarios:

freyden® dijo...

Leer un escrito tuyo es un interesante pasatiempo.. Saludos amigo tavo desde la sucursal del cielo... freyden

Gustavo Orrego dijo...

Yo me alegro de poderte saludar así sea cada año.